miércoles, 24 de junio de 2015
Como trabajamos la poesía en el Nivel Inicial
Acercar a los alumnos al lenguaje poético, permite que descubran ya desde pequeños el ritmo de las palabras, jugando con ellas mientras ejercitan su memoria , clarifican la dicción , enriquecen su expresión y aumentan el vocabulario, y todo ello de manera lúdica.
Además es una excelente forma de percibir la belleza del lenguaje y desarrollar la creatividad.
La auténtica poesía para niños no es una poesía fácil, llena de cursilerías y didactismos, sino esencialmente poesía. Reducir la vivencia poética a una enumeración de virtudes, exaltación patriótica o enseñanza de temas escolares es desvirtuar la esencia poética, convertirla, como nos dice Gabriela Mistral, “en un absurdo, que podríamos llamar balbuceos de docentes”.
El buen gusto de los niños hacia la poesía se forma paso a paso, si tienen reiteradas experiencias con buena poesía. Esto presupone que somos los adultos quienes debemos conocer primero cuál es la buena poesía para los niños y, en consecuencia, distinguir las características que debe reunir dicha poesía.
He aquí algunas de ellas:
1. Musicalidad.
El ritmo y la melodía son fuentes primarias de satisfacción en el niño. Un buen poema infantil deberá contar por lo tanto con ritmo y rima fluida, es decir, con una armoniosa distribución de sonidos y acentos que se sucedan en un tiempo exacto, sonoridad cadenciada que esté cercana al canto. En los primeros contactos con la poesía se deben priorizar los poemas rimados a los de versos libres. El estribillo, palabras o frases que se repiten, así como la aliteración, juego sonoro de palabras, son también elementos fónicos de esta característica.
2. Brevedad.
La brevedad en su desarrollo es otra característica de la poesía infantil. Paulatinamente se les irá presentando a los niños poemas que cuenten con un mayor número de versos. No obstante, es interesante señalar que aún cuando se trate de un poema relativamente largo, el niño lo disfruta con frecuencia siempre que el poema desarrolle una anécdota, es decir, que sea una suerte de cuento en verso.
3. Sencillez.
Aunque la poesía tiende a suscitar una respuesta emocional, se crea entorno a ciertas ideas que el niño debe comprender. En este sentido, el contenido del poema debe ser sencillo, de ningún modo vulgar, que infunda en la experiencia cotidiana del niño un sentido nuevo, revelador, ya sea movilizando su imaginación, divirtiéndolo o asombrándolo. Debe haber alguna base común entre las vivencias del niño y las comprendidas en el poema.
4. Estética literaria.
Los niños captan primero el matiz afectivo de las palabras y luego su significado. El valor de toda poesía radica en sugerir, en despertar, en provocar una respuesta emocional, no apelando únicamente al significado literal aunque éste también sea importante. Es por ello que las palabras de un buen poema infantil han de ser connotativas, sensorialmente ricas en imágenes, expresivas, precisas en su definición, vigorosas. Han de hablar a los sentidos y estimular la imaginación, ya sea para provocar la risa del niño, su sorpresa o su simpatía.
El primer contacto de los niños con la poesía lo experimentan a través del folklore. Con las retahílas, rimas, canciones de rondas y juego, trabalenguas y adivinanzas entran de lleno en la riqueza, vigor y plasticidad de la lengua. Este primer acercamiento oral y espontáneo, nos marca la pauta sobre cómo debemos iniciar el trabajo de la poesía en clase: JUGANDO.
Una vez elegido el poema que queremos presentarles, nuestro principal objetivo será que los niños capten su fuerza expresiva, su magia. Para ello se recitará, se representará mímicamente, se palmearán las sílabas y los versos siguiendo distintos ritmos, se formarán coros para que repitan palabras, versos, estribillos, sílabas, vocales...
Recurriremos también a la expresión plástica para que lo ilustren (dibujo o modelado con plastilina), o a la dramática (títeres, máscaras), e incluso a la musical cantando poesías con melodías que conozcan los niños, o usando instrumentos de percusión o de otro tipo
Además es una excelente forma de percibir la belleza del lenguaje y desarrollar la creatividad.
La auténtica poesía para niños no es una poesía fácil, llena de cursilerías y didactismos, sino esencialmente poesía. Reducir la vivencia poética a una enumeración de virtudes, exaltación patriótica o enseñanza de temas escolares es desvirtuar la esencia poética, convertirla, como nos dice Gabriela Mistral, “en un absurdo, que podríamos llamar balbuceos de docentes”.
El buen gusto de los niños hacia la poesía se forma paso a paso, si tienen reiteradas experiencias con buena poesía. Esto presupone que somos los adultos quienes debemos conocer primero cuál es la buena poesía para los niños y, en consecuencia, distinguir las características que debe reunir dicha poesía.
He aquí algunas de ellas:
1. Musicalidad.
El ritmo y la melodía son fuentes primarias de satisfacción en el niño. Un buen poema infantil deberá contar por lo tanto con ritmo y rima fluida, es decir, con una armoniosa distribución de sonidos y acentos que se sucedan en un tiempo exacto, sonoridad cadenciada que esté cercana al canto. En los primeros contactos con la poesía se deben priorizar los poemas rimados a los de versos libres. El estribillo, palabras o frases que se repiten, así como la aliteración, juego sonoro de palabras, son también elementos fónicos de esta característica.
2. Brevedad.
La brevedad en su desarrollo es otra característica de la poesía infantil. Paulatinamente se les irá presentando a los niños poemas que cuenten con un mayor número de versos. No obstante, es interesante señalar que aún cuando se trate de un poema relativamente largo, el niño lo disfruta con frecuencia siempre que el poema desarrolle una anécdota, es decir, que sea una suerte de cuento en verso.
3. Sencillez.
Aunque la poesía tiende a suscitar una respuesta emocional, se crea entorno a ciertas ideas que el niño debe comprender. En este sentido, el contenido del poema debe ser sencillo, de ningún modo vulgar, que infunda en la experiencia cotidiana del niño un sentido nuevo, revelador, ya sea movilizando su imaginación, divirtiéndolo o asombrándolo. Debe haber alguna base común entre las vivencias del niño y las comprendidas en el poema.
4. Estética literaria.
Los niños captan primero el matiz afectivo de las palabras y luego su significado. El valor de toda poesía radica en sugerir, en despertar, en provocar una respuesta emocional, no apelando únicamente al significado literal aunque éste también sea importante. Es por ello que las palabras de un buen poema infantil han de ser connotativas, sensorialmente ricas en imágenes, expresivas, precisas en su definición, vigorosas. Han de hablar a los sentidos y estimular la imaginación, ya sea para provocar la risa del niño, su sorpresa o su simpatía.
El primer contacto de los niños con la poesía lo experimentan a través del folklore. Con las retahílas, rimas, canciones de rondas y juego, trabalenguas y adivinanzas entran de lleno en la riqueza, vigor y plasticidad de la lengua. Este primer acercamiento oral y espontáneo, nos marca la pauta sobre cómo debemos iniciar el trabajo de la poesía en clase: JUGANDO.
Una vez elegido el poema que queremos presentarles, nuestro principal objetivo será que los niños capten su fuerza expresiva, su magia. Para ello se recitará, se representará mímicamente, se palmearán las sílabas y los versos siguiendo distintos ritmos, se formarán coros para que repitan palabras, versos, estribillos, sílabas, vocales...
Recurriremos también a la expresión plástica para que lo ilustren (dibujo o modelado con plastilina), o a la dramática (títeres, máscaras), e incluso a la musical cantando poesías con melodías que conozcan los niños, o usando instrumentos de percusión o de otro tipo
Rapunzel!!
Había una vez una pareja que desde hacía mucho tiempo deseaba tener hijos. Aunque la espera fue larga, por fin, sus sueños se hicieron realidad.
La futura madre miraba por la ventana las lechugas del huerto vecino. Se le hacía agua la boca nada más de pensar lo maravilloso que sería poder comerse una de esas lechugas.
Sin embargo, el huerto le pertenecía a una bruja y por eso nadie se atrevía a entrar en él. Pronto, la mujer ya no pensaba más que en esas lechugas, y por no querer comer otra cosa empezó a enfermarse. Su esposo, preocupado, resolvió entrar a escondidas en el huerto cuando cayera la noche, para coger algunas lechugas.
La mujer se las comió todas, pero en vez de calmar su antojo, lo empeoró. Entonces, el esposo regresó a la huerta. Esa noche, la bruja lo descubrió.
-¿Cómo te atreves a robar mis lechugas? -chilló.
Aterrorizado, el hombre le explicó a la bruja que todo se debía a los antojos de su mujer.
-Puedes llevarte las lechugas que quieras -dijo la bruja -, pero a cambio tendrás que darme al bebé cuando nazca.
El pobre hombre no tuvo más remedio que aceptar. Tan pronto nació, la bruja se llevó a la hermosa niña. La llamó Rapunzel. La belleza de Rapunzel aumentaba día a día. La bruja resolvió entonces esconderla para que nadie más pudiera admirarla. Cuando Rapunzel llegó a la edad de los doce años, la bruja se la llevó a lo más profundo del bosque y la encerró en una torre sin puertas ni escaleras, para que no se pudiera escapar. Cuando la bruja iba a visitarla, le decía desde abajo:
-Rapunzel, tu trenza deja caer.
La niña dejaba caer por la ventana su larga trenza rubia y la bruja subía. Al cabo de unos años, el destino quiso que un príncipe pasara por el bosque y escuchara la voz melodiosa de Rapunzel, que cantaba para pasar las horas. El príncipe se sintió atraído por la hermosa voz y quiso saber de dónde provenía. Finalmente halló la torre, pero no logró encontrar ninguna puerta para entrar. El príncipe quedó prendado de aquella voz. Iba al bosque tantas veces como le era posible. Por las noches, regresaba a su castillo con el corazón destrozado, sin haber encontrado la manera de entrar. Un buen día, vio que una bruja se acercaba a la torre y llamaba a la muchacha.
-Rapunzel, tu trenza deja caer.
El príncipe observó sorprendido. Entonces comprendió que aquella era la manera de llegar hasta la muchacha de la hermosa voz. Tan pronto se fue la bruja, el príncipe se acercó a la torre y repitió las mismas palabras:
-Rapunzel, tu trenza deja caer.
La muchacha dejó caer la trenza y el príncipe subió. Rapunzel tuvo miedo al principio, pues jamás había visto a un hombre. Sin embargo, el príncipe le explicó con toda dulzura cómo se había sentido atraído por su hermosa voz. Luego le pidió que se casara con él. Sin dudarlo un instante, Rapunzel aceptó. En vista de que Rapunzel no tenía forma de salir de la torre, el príncipe le prometió llevarle un ovillo de seda cada vez que fuera a visitarla. Así, podría tejer una escalera y escapar. Para que la bruja no sospechara nada, el príncipe iba a visitar a su amada por las noches. Sin embargo, un día Rapunzel le dijo a la bruja sin pensar:
-Tú eres mucho más pesada que el príncipe.
-¡Me has estado engañando! -chilló la bruja enfurecida y cortó la trenza de la muchacha.
Con un hechizo la bruja envió a Rapunzel a una tierra apartada e inhóspita. Luego, ató la trenza a un garfio junto a la ventana y esperó la llegada del príncipe. Cuando éste llegó, comprendió que había caído en una trampa.
-Tu preciosa ave cantora ya no está -dijo la bruja con voz chillona -, ¡y no volverás a verla nunca más!
Transido de dolor, el príncipe saltó por la ventana de la torre. Por fortuna, sobrevivió pues cayó en una enredadera de espinas. Por desgracia, las espinas le hirieron los ojos y el desventurado príncipe quedó ciego.
¿Cómo buscaría ahora a Rapunzel?
Durante muchos meses, el príncipe vagó por los bosques, sin parar de llorar. A todo aquel que se cruzaba por su camino le preguntaba si había visto a una muchacha muy hermosa llamada Rapunzel. Nadie le daba razón.
Cierto día, ya casi a punto de perder las esperanzas, el príncipe escuchó a lo lejos una canción triste pero muy hermosa. Reconoció la voz de inmediato y se dirigió hacia el lugar de donde provenía, llamando a Rapunzel.
Al verlo, Rapunzel corrió a abrazar a su amado. Lágrimas de felicidad cayeron en los ojos del príncipe. De repente, algo extraordinario sucedió:
¡El príncipe recuperó la vista!
El príncipe y Rapunzel lograron encontrar el camino de regreso hacia el reino. Se casaron poco tiempo después y fueron una pareja muy feliz.
Fábulas...
Fábula de la liebre y la tortuga, sobre el esfuerzo
En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa, que no cesaba de pregonar que ella era la más veloz y se burlaba de ello ante la lentitud de la tortuga.
Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:
- Estoy segura de poder ganarte una carrera.
- ¿A mí? Preguntó asombrada la liebre.
- Sí, sí, a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera.
La liebre, muy ingreída, aceptó la apuesta.
Así que todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El búho señaló los puntos de partida y de llegada, y sin más preámbulos comenzó la carrera en medio de la incredulidad de los asistentes.
Astuta y muy confiada en si misma, la liebre dejó coger ventaja a la tortuga y se quedó haciendo burla de ella. Luego, empezó a correr velozmente y sobrepasó a la tortuga que caminaba despacio, pero sin parar. Sólo se detuvo a mitad del camino ante un prado verde y frondoso, donde se dispuso a descansar antes de concluir la carrera. Allí se quedó dormida, mientras la tortuga siguió caminando, paso tras paso, lentamente, pero sin detenerse.
Cuando la liebre se despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba a una corta distancia de la meta. En un sobresalto, salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había alcanzado la meta y ganado la carrera!
Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no hay que burlarse jamás de los demás. También aprendió que el exceso de confianza es un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. Y que nadie, absolutamente nadie, es mejor que nadie
Esta fábula enseña a los niños que no hay que burlarse jamás de los demás y que el exceso de confianza puede ser un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.
Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los demás padres, estaremos encantados de recibirla.
Bienvenido Inviernoo!! 21/06/2015

El señor invierno
se viste de blanco,
se pone el abrigo
porque está temblando.
Se va a la montaña,
se mete en el río,
y el parque y la calle
se llenan de frío.
Se encuentra a la lluvia
llorando, llorando,
y también al viento
que viene soplando.
¡Ven amigo sol!
Grita en el camino,
pero el sol no viene
porque se ha dormido.
lunes, 22 de junio de 2015
Cuento Pinocho
En una vieja carpintería, Geppetto, un señor amable y simpático, terminaba un día más de trabajo dando los últimos retoques de pintura a un muñeco de madera que había construido.
Al mirarlo, pensó: ¡qué bonito me ha quedado! Y como el muñeco había sido hecho de madera de pino, Geppetto decidió llamarlo Pinocho. Aquella noche, Geppeto se fue a dormir deseando que su muñeco fuese un niño de verdad.
Siempre había deseado tener un hijo. Y al encontrarse profundamente dormido, llegó un hada buena y viendo a Pinocho tan bonito, quiso premiar al buen carpintero, dando, con su varita mágica, vida al muñeco.
Feliz y muy satisfecho, Geppeto mandó a Pinocho a la escuela. Quería que fuese un niño muy listo y que aprendiera muchas cosas. Le acompañó su amigo Pepito Grillo, el consejero que le había dado el hada buena.
Pero, en el camino del colegio, Pinocho se hizo amigo de dos niños muy malos, siguiendo sus travesuras, e ignorando los consejos del grillito. En lugar de ir a la escuela, Pinocho decidió seguir a sus nuevos amigos, buscando aventuras no muy buenas.
Al ver esta situación, el hada buena le puso un hechizo. Por no ir a la escuela, le puso dos orejas de burro, y por portarse mal, cada vez que decía una mentira, le crecía la nariz poniéndosele colorada.
Pinocho acabó reconociendo que no estaba siendo bueno, y arrepentido decidió buscar a Geppetto. Supo entonces que Geppeto, al salir en su busca por el mar, había sido tragado por una enorme ballena. Pinocho, con la ayuda del grillito, se fue a la mar para rescatar al pobre viejecito.
Cuando Pinocho estuvo frente a la ballena le pidió que le devolviese a su papá, pero la ballena abrió muy grande su boca y se lo tragó también a él. Dentro de la tripa de la ballena, Geppetto y Pinocho se reencontraron. Y se pusieran a pensar cómo salir de allí.
Y gracias a Pepito Grillo encontraron una salida. Hicieron una fogata. El fuego hizo estornudar a la enorme ballena, y la balsa salió volando con sus tres tripulantes.
Todos se encontraban salvados. Pinocho volvió a casa y al colegio, y a partir de ese día siempre se ha comportado bien. Y en recompensa de su bondad el hada buena lo convirtió en un niño de carne y hueso, y fueron muy felices por muchos y muchos años.
FIN
miércoles, 17 de junio de 2015
20 de junio, día de la bandera

La bandera mía
se parece al cielo:
es azul y blanca,
con el sol en el medio.
¿Cómo no quererla
como yo la quiero,
si en ella el retrato
de mi patria veo?
Por eso al mirarla
flotando a los vientos
de orgullo y de dicha
se me ensancha el pecho.
Por eso al mirarla
siento un solo anhelo:
ser justo y honrado,
ser valiente y bueno.
Los derechos del niño
1. Todos los niños y niñas son importantes; yo también.
2. Todos los niños tienen derecho a un nombre. Yo también tengo un nombre.
3. Tengo derecho a que me traten bien.
4. Nadie tiene derecho a pegarme ni a reírse de mí.
5. Tengo derecho a vivir bien.
6. Tengo derecho a recibir ayuda cuando esté mal.
7. Tengo derecho a decir lo que pienso.
8. Tengo derecho a jugar.
9. Tengo derecho a aprender muchas cosas en el colegio.
10. Tú y yo y todos los niños y niñas tenemos derecho a vivir sin miedo.
Los tres cerditos
Junto a sus papás, tres cerditos habían crecido alegremente en una cabaña del bosque. Y cómo ya eran mayores, sus papás decidieron que era hora de que hicieran, cada uno, su propia casa.
Los tres cerditos se despidieron de sus papás, y fueron a ver cómo era el mundo. El primer cerdito, el perezoso de la familia, decidió hacer una casa de paja. En un minuto la choza estaba hecha. Y entonces se echó a dormir.
El segundo cerdito, un glotón, prefirió hacer una cabaña de madera. No tardó mucho en construirla. Y luego se echó a comer manzanas.
Después de un día de mucho trabajo, la casa quedó preciosa. Pero ya se empezaba a oír los aullidos del lobo en el bosque. No tardó mucho para que el lobo se acercara a las casas de los tres cerditos.
Hambriento, el lobo se dirigió a la primera casa y dijo:
- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu casa tiraré!.
Cómo el cerdito no la abrió, el lobo sopló con fuerza, y derrumbó la casa de paja. El cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y entró en la casa de madera de su hermano. El lobo le siguió. Y delante de la segunda casa, llamó a la puerta, y dijo:
- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu casa tiraré!
Pero el segundo cerdito no la abrió y el lobo sopló y sopló, y la cabaña se fue por los aires. Asustados, los dos cerditos corrieron y entraron en la casa de ladrillos de su hermano. Pero, como el lobo estaba decidido a comérselos, llamó a la puerta y gritó:
- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu casa tiraré!
Y el cerdito trabajador le dijo:
- ¡Sopla lo que quieras, pero no la abriré! Entonces el lobo sopló y sopló. Sopló con todas sus fuerzas, pero la casa no se movió.
La casa era muy fuerte y resistente. El lobo se quedó casi sin aire. Pero aunque el lobo estaba muy cansado, no desistía. Trajo una escalera, subió al tejado de la casa y se deslizó por el pasaje de la chimenea.
Estaba empeñado en entrar en la casa y comer a los tres cerditos como fuera. Pero lo que él no sabía es que los cerditos pusieron al final de la chimenea, un caldero con agua hirviendo.
Y el lobo, al caerse por la chimenea acabó quemándose con el agua caliente. Dio un enorme grito y salió corriendo para nunca mas volver.
Y así, los cerditos pudieron vivir tranquilamente. Y tanto el perezoso como el glotón aprendieron que solo con el trabajo se consigue las cosas.
FIN
Patito feo
En una hermosa mañana de verano, los huevos que habían empollado la mamá Pata empezaban a romperse, uno a uno. Los patitos fueron saliendo poquito a poco, llenando de felicidad a los papás y a sus amigos. Estaban tan contentos que casi no se dieron cuenta de que un huevo, el más grande de todos, aún permanecía intacto.
Todos, incluso los patitos recién nacidos, concentraron su atención en el huevo, a ver cuando se rompería. Al cabo de algunos minutos, el huevo empezó a moverse, y luego se pudo ver el pico, luego el cuerpo, y las patas del sonriente pato. Era el más grande, y para sorpresa de todos, muy distinto de los demás. Y como era diferente, todos empezaron a llamarle el Patito Feo.
La mamá Pata, avergonzada por haber tenido un patito tan feo, le apartó con el ala mientras daba atención a los otros patitos. El patito feo empezó a darse cuenta de que allí no le querían. Y a medida que crecía, se quedaba aún mas feo, y tenía que soportar las burlas de todos. Entonces, en la mañana siguiente, muy temprano, el patito decidió irse de la granja.
Triste y solo, el patito siguió un camino por el bosque hasta llegar a otra granja. Allí, una vieja granjera le recogió, le dio de comer y beber, y el patito creyó que había encontrado a alguien que le quería. Pero, al cabo de algunos días, él se dio cuenta de que la vieja era mala y sólo quería engordarle para transformarlo en un segundo plato. El patito salió corriendo como pudo de allí.
Y uno de los cisnes le contestó:
- Pues, ¡claro que sí! Eres uno de los nuestros.
Y le dijo el patito:
- ¿Cómo que soy uno de los vuestros?
Yo soy feo y torpe, todo lo contrario de vosotros.
Y ellos le dijeron:
- Entonces, mira tu reflejo en el agua del estanque y verás cómo no te engañamos.
Y le dijo el patito:
- ¿Cómo que soy uno de los vuestros?
Yo soy feo y torpe, todo lo contrario de vosotros.
Y ellos le dijeron:
- Entonces, mira tu reflejo en el agua del estanque y verás cómo no te engañamos.
El patito se miró y lo que vio le dejó sin habla. ¡Había crecido y se transformado en un precioso cisne! Y en este momento, él supo que jamás había sido feo. Él no era un pato sino un cisne. Y así, el nuevo cisne se unió a los demás y vivió feliz para siempre.
FIN
Blancanieves y los siete enanitos.
En un lugar muy lejano vivía una hermosa princesa que se llamaba Blancanieves. Vivía en un castillo con su madrastra, una mujer muy mala y vanidosa, que lo único que quería era ser la mujer más hermosa del reino. Todos los días preguntaba a su espejo mágico quién era la más bella del reino, al que el espejo contestaba:
- Tú eres la más hermosa de todas las mujeres, reina mía. El tiempo fue pasando hasta que un día el espejo mágico contestó que la más bella del reino era Blancanieves. La reina, llena de furia y de rabia, ordenó a un cazador que llevase a Blancanieves al bosque y que la matara. Y como prueba traería su corazón en un cofre. El cazador llevó a Blancanieves al bosque pero cuando allí llegaron él sintió lástima de la joven y le aconsejó que se marchara para muy lejos del castillo, llevando en el cofre el corazón de un jabalí.
Blancanieves, al verse sola, sintió mucho miedo porque tuvo que pasar la noche andando por la oscuridad del bosque. Al amanecer, descubrió una preciosa casita. Entró sin pensarlo dos veces. Los muebles y objetos de la casita eran pequeñísimos. Había siete platitos en la mesa, siete vasitos, y siete camitas en la alcoba, dónde Blancanieves, después de juntarlas, se acostó quedando profundamente dormida durante todo el día.
Mientras tanto, en el castillo, la reina se puso otra vez muy furiosa al descubrir, a través de su espejo mágico, que Blancanieves todavía vivía y que aún era la más bella del reino. Furiosa y vengativa, la cruel madrastra se disfrazó de una inocente viejecita y partió hacia la casita del bosque.
Allí, cuando Blancanieves estaba sola, la malvada se acercó y haciéndose pasar por buena ofreció a la niña una manzana envenenada. Cuando Blancanieves dio el primer bocado, cayó desmayada, para felicidad de la reina mala. Por la tarde, cuando los enanitos volvieron del trabajo, encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, pálida y quieta, y creyeron que estaba muerta.
Tristes, los enanitos construyeron una urna de cristal para que todos los animalitos del bosque pudiesen despedirse de Blancanieves. Unos días después, apareció por allí unpríncipe a lomos de un caballo. Y nada más contemplar a Blancanieves, quedó prendado de ella.
Al despedirse besándola en la mejilla, Blancanieves volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe rompió el hechizo de la malvada reina. Blancanieves se casó con el príncipe y expulsaron a la cruel reina del palacio, y desde entonces todos pudieron vivir felices.
FIN
Cancionero para la Bienvenida
¡Hola Jardín!
¡Hola jardín que tal!
¿Hola como te va?
cajita de sorpresas
te voy a destapar.
cajita de sorpresas
te voy a destapar.
Duérmete mi muñeca
duérmete en un sillón,
mientras con el martillo
toco el xilofón, fon, fon.
Vuelan las mariposas
vuelan sobre el jardín,
y mientras ellas vuelan
yo me quedo así.
duérmete en un sillón,
mientras con el martillo
toco el xilofón, fon, fon.
Vuelan las mariposas
vuelan sobre el jardín,
y mientras ellas vuelan
yo me quedo así.
Nos Saludamos Así
Cuando vengo ligerito
de mi casa
hacia el jardín
traigo un grillo en el bolsillo
que me canta siempre así
criqui, criqui.
de mi casa
hacia el jardín
traigo un grillo en el bolsillo
que me canta siempre así
criqui, criqui.
Buenas tardes señorita
buenas tardes mi jardín
buenas tardes amiguitos
otra vez estoy aquí
criqui, criqui.
buenas tardes mi jardín
buenas tardes amiguitos
otra vez estoy aquí
criqui, criqui.
Nos Saludamos Con El Cuerpo
Con una mano nos saludamos
pero con una no se ve.
Con las dos manos nos saludamos
y hacemos ruido con los pies.
Nos agachamos y saludamos
pero aca abajo no se ve.
Nos estiramos y saludamos,
Ahora si nos vemos bien.
pero con una no se ve.
Con las dos manos nos saludamos
y hacemos ruido con los pies.
Nos agachamos y saludamos
pero aca abajo no se ve.
Nos estiramos y saludamos,
Ahora si nos vemos bien.
Titeres
TÍTERE DE VARILLA O DE MANGO
Son los más sencillos de fabricar, por lo que los mismos chicos pueden hacerlos creando sus propios personajes. Constan de una varilla que será la columna central del títere.
Pueden ser:
De cabeza solamente:
- Sólo constarán de la varilla y de la cabeza recortada en cartulina en la punta.
- Puede hacerse también con cajitas de remedios, etc
De cabeza con vestimenta:
A la cabeza se le agregará el vestido, recubriendo la varilla con papel crepe o telas.
De silueta completa:
- Son aún más sencillos ya que pueden recortarse las siluetas completas de revistas y montarlas sobre cartón y luego sobre la varilla.
- La vara puede ser una aguja de tejer, un palito de brochette, una tira de cartón duro, palitos de helado, etc.
- Los movimientos que permiten estos títeres son limitados, pero muy útiles a la hora de fabricar numerosos personajes.
tÍTERE DE GUANTE
- Son los títeres más conocidos y utilizados, ya que permiten el movimiento de cabeza y brazos.
- Recortaremos sobre tela doble el cuerpo con los dos bracitos y coseremos sus bordes.
- La cabeza podrá ser hecha con los materiales nombrados anteriormente.
- Recuerden que el peso excesivo de la cabeza dificulta el manejo del títere.
- Es muy útil para estos casos usar mates.
- Podrán también con masas que endurezcan modelar sobre el mate para dar los rasgos característicos de los personajes.
- No olviden que las botellitas más pequeñas suelen ser un buen recurso.
- También podemos usar la técnica de papel engrudado sobre globo.
Cocinamos
Bombones
Ingredientes:
- chocolate cobertura.
- copos de maiz.
- nueces picadas
- papel manteca.
- una cuchara.
Preparación:
- Colocar a baño maría el chocolate, agregarle los copos de maiz, pedacitos de nueces o almendras, galletitas molidas, coco, etc.
- Con la ayuda de una cucharita tomamos pequeñas porciones y las colocamos sobre papel manteca, los dejamos enfriar y cuando están duras los servimos en pirotines.
Pochoclos
Ingredientes:
- 3 cucharadas de aceite
- 1 taza de maíz pisingallo
- azúcar o sal a gusto
Preparación:
Hay diferentes formas de preparar pochoclos, pueden ser dulces o salados. Aquí les presentamos una diferente.
- Colocar las 3 cucharadas de aceite en una cacerola y calentarlo. Agregar 1 taza de maíz pisingallo. Tapar la cacerola y cocinar a fuego moderado. Recordar mover la cacerola para que el maíz no se queme.
Tapar bien la cacerola porque los pochoclos una vez que estallen saltan. - El maíz está listo cuando ya no se escuchan saltar. La cacerola debe ser grande porque el maíz aumenta una 4 o 5 veces su tamaño.
- Se le puede agregar 2 o 3 cucharadas de azúcar o 1 de sal espolvoreando el maíz antes de cocinarlo.
Colmos
Cual es el colmo de un electricista?
- vivir en la calle corrientes.
¿Cuál es el colmo de la primavera?
- tener alergia a las flores.
¿Cuál es el colmo de King kong?
- vivir en un monoambiete.
¿Cuál es el colmo de un calvo?
- comprarse un sombrero y que le venga al pelo.
¿Cuál es el colmo de la leche cortada?
- que le pongan una curita.
¿Cuál es el colmo de un mudo?
- ser un hombre de palabra.
Números y Operaciones
Números y operaciones
Objetivos Didácticos:
- Reconocer los números escritos y construir formas de representación de cantidades a partir de problemas que implique a los números en diferentes contextos de uso.
- Respetar el turno de habla de cada uno y en el juego.
- Reconocer los números escritos del 1 al 5.
- Posibilitar el trabajo en equipos.
Actividad
Se iniciará la actividad formando cuatro grupos de alumnos, luego se les preguntará si saben cómo se juega al bingo, si no lo saben se explica que cada grupo tendrá un cartón de diferente color con tres números de 1 al 5, y que las docentes tendrán unas pelotas de telgopor también con números del 1 al 5.
Desarrollo:
Se mezclarán las pelotas y mientras tanto se cantará una canción(1) al terminarla se sacará una pelota, un integrante de cada grupo que tenga ese número deberá tomar un vaso plástico que habrá en su mesa e irá saltando en dos piernas hasta donde se encontrará el balde con agua del color de su cartón y llenará la botella de al lado del balde con el vaso según el número que haya salido, ej: si el nº fue el 3 son 3 vasos de agua, luego deberá volver a la mesa caminando en cuadrupedia y hará una cruz sobre el número que salió, hasta que un grupo llene su cartón. Luego las docentes pegarán en el pizarrón cuatro afiches, del color de los grupos, con números del 1 al 5 mezclados, y se le dará a cada grupo 5 fichas, del color del equipo, con números del 1 al 5, las docentes sacarán de una caja números de color y el grupo que tenga el número de ese color pasará a pegarlo en el afiche correspondiente, el grupo que primero llene el afiche será el ganador.
Cierre:
Se finalizará la actividad contando cuantos números completaron los otros equipos.
(1)La botella _ _ _
La botella _ _ _
La botella se vació
Amiguitos estén atentos
Porque ahora la lleno yo.
(Con el ritmo del estribillo de Manuelita)
Formas De Agrupamiento
Los alumnos se agruparán en 4 equipos de 6 alumnos aproximadamente.
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